Como autónomo, ¿cuánto puede ser mi base mínima de cotización?

base mínima de cotización

El Estado establece una base mínima de cotización con la que garantizar una calidad de vida de sus ciudadanos para cuando necesiten prestaciones futuras como son las ayudas por desempleo, jubilación, pensión por incapacidad etc.

Dicho esto, y para los más perdidos en la materia, os recordaremos que la base de cotización es la cuota bruta que todo trabajador dado de alta en la Seguridad Social percibe como salario, en el que se incluyen aspectos tales como pagas extras y otras prestaciones.

Estos límites establecidos por Ley, vienen clasificados por las diferentes categorías profesionales, lo que ayuda a otorgar una cotización mínima según dicha clasificación.

La base de cotización mínima de un autónomo es de 932,78€, un 1,4% más que la última notificada. Sin embargo, no debemos olvidar los tipos de cotización.

Las últimas novedades al respecto publicadas en el BOE en este 2018, nos informan que, desde el pasado 1 de enero, la base mínima de cotización ha subido hasta 858.60€, lo que supone un incremento del 4% en relación a la cuota anterior establecida, toda una alegría para quienes se encuentran en las cotizaciones más bajas. ¿Y por qué esta subida? La respuesta es sencilla, la decisión del Gobierno de aumentar el SMI (Salario Mínimo Interprofesional) ha ocasionado un efecto en cadena, cuya consecuencia directa ha sido el incremento de la base mínima de cotización.

Y como autónomo ¿cuánto debo cotizar? ¿cuál puede ser mi base mínima de cotización?

Como hemos comentado anteriormente, las bases mínima y máxima vienen fijadas por el Estado. Al salario mensual que, como trabajador independiente te establezcas, tendrás que aplicar una base de cotización previamente establecida por el Gobierno para los trabajadores autónomos. Es decir, la Seguridad Social retiene un porcentaje de tu nómina para esas prestaciones futuras con las que comenzábamos el artículo.

Las bases de cotización de un autónomo no difieren en gran medida de las de un asalariado. La principal diferencia es que el autónomo puede elegir cuál es su base cotización mientras que las de un empleado se calcula de manera automática. Es por esto que un trabajador independiente con un sueldo elevado puede cotizar por lo mínimo.

Para este 2018, la base de cotización mínima de un trabajador por cuenta propia es de 932,78€, un 1,4% más que la última fijada en 919,90€. Así pues también se publica la base máxima, establecida en 3.751,20€.

Una aspecto a destacar es que podemos modificar este dato hasta 4 veces al año, eso sí hasta los 47 años. ¿Y por qué hasta esa edad? Sencillo, de esta manera el Estado se asegura evitar fraudes a la Seguridad Social para el cobro de pensiones. Antiguamente, había autónomos que cuando les quedaban pocos años para jubilarse, incrementaban notablemente sus bases de cotización de cara a percibir una pensión más elevada. El Estado se dio cuenta de esta práctica y tomo medidas reguladoras.

Tipos de cotización para autónomos

Cotización por incapacidad temporal

La cotización por incapacidad temporal por contingencias comunes es de carácter obligatorio para todos los autónomos desde el 1 de enero del 2018. Para ello, deberá formalizarse con una mutua de accidentes de trabajo o enfermedades profesionales de la Seguridad Social en el momento de darse de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).

Sin embargo, deja de ser obligatorio para aquellas personas pertenecientes al Sistema Especial para trabajadores por Cuenta Propia Agrarios así como para aquellos con derecho a la prestación por incapacidad temporal en otro régimen del sistema de la Seguridad Social que además se encuentren en situación de pluractividad.

incapacidad temporal

Cotización por Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales (AT y EP)

Esta cotización es obligatoria tanto para los trabajadores autónomos como para aquellos que realizan una actividad laboral con un alto riesgo de siniestralidad. Esta cobertura se gestionará con la misma entidad con la que se haya formalizado la cobertura por incapacidad temporal.