9 cláusulas de un contrato de prestación de servicios

Clausulas de un contrato

Si todavía no conoces las cláusulas de un contrato para autónomos que son imprescindibles para la prestación de servicios con sus clientes, hoy te las analizamos al detalle, de manera que puedas otorgar seguridad jurídica a sus relaciones comerciales.

Las cláusulas de un contrato mas importantes a incluir en cualquier acuerdo comercial van desde el precio, duración y objetivo del servicio hasta cláusulas de confidencialidad y garantía.

Cláusulas legales básicas de un contrato de autónomos

La primera de las cláusulas de un contrato de prestación de servicios que necesariamente deberá figurar es la que defina el objeto del contrato. De una manera sencilla podemos decir que el objeto de un contrato lo constituyen todas los servicios a los que el contrato se refiere o, dicho de otra manera, las prestaciones que constituyen el objeto de las obligaciones que surgen. Hay que tener muy en cuenta la importancia de esta cláusula ya que, a partir de una correcta definición del objeto del contrato, se va a desarrollar el resto del documento.

Una vez correctamente definida la obligación que asumimos en la prestación de nuestro servicio, tenemos que fijar el precio de este. Así, la segunda cláusula de un contrato de prestación de servicios es la que establece el precio. De forma genérica lo podemos definir como el valor monetario asignado a un bien o servicio, es decir, la contraprestación que el cliente se obliga a satisfacer por el servicio recibido.

El precio de un contrato tiene dos características fundamentales:

  • Debe ser cierto, o lo que es lo mismo, debe poder ser determinado por un tercero.
  • Debe pagarse en dinero o en signo que lo represente o, dicho de otra manera, debe ser pecuniario.

Ya hemos determinado el objeto del contrato y el precio de éste, por lo que nos toca definir cuanto tiempo va a durar la prestación del servicio que vamos a efectuar, en definitiva, el plazo o duración del contrato. Esta cláusula admite muchas redacciones diferentes que pueden referirse a periodos de tiempo determinados, por ejemplo “un año desde la firma del contrato”, o referirse al plazo de tiempo máximo en el que el prestador del servicio debe efectuarlo. Sea cual sea la duración del contrato o el plazo elegido, debe determinarse muy bien.

Otras cláusulas legales importantes de un contrato

Con frecuencia, nuestro cliente va a exigirnos que incluyamos una cláusula en la que especifiquemos una calidad mínima en la prestación del servicio que sea aceptable en función del objeto de que se trate. Suele ser una cláusula bastante genérica y su redacción admite muchos matices.

A continuación, teniendo ya descrita cual es la calidad mínima exigible a nuestro servicio se debe incluir una cláusula de responsabilidad, esto es, que ocurre si el servicio no se presta o el mismo se presta de forma defectuosa o insuficiente. ¿Cuál es, en esos casos, la responsabilidad del prestador del servicio y hasta dónde alcanza? ¿Estará sujeto o no a indemnización? ¿En qué casos? ¿Hasta qué importe? Conviene definir muy bien estos extremos ya que sus consecuencias pueden ser muy relevantes para nosotros.

Otra cláusula imprescindible que no puede faltar en nuestros contratos de prestación de servicios es aquella que delimita los motivos por los que se puede resolver el contrato, cuando y de que forma una de las partes puede dar por terminada la relación contractual antes de que venza el plazo estipulado.

También hay que incluir en nuestro documento dos cláusulas muy importantes que hagan referencia, por un lado, a la confidencialidad de las informaciones que en el ámbito de desarrollo de la prestación del servicio objeto del contrato las partes se puedan intercambiar y, por otro, a la protección de los datos de carácter personal.

Por último, como cierre del contrato, se suele incluir una cláusula en la que se establece cual es la legislación aplicable, si elegimos o no dirimir los conflictos que puedan surgir a través del desarrollo del contrato, o el fuero, esto es, la localidad de los juzgados o tribunales a los que someteremos la resolución de un posible conflicto.

En fin, estas cláusulas de un contrato son, como decíamos al principio, las mínimas necesarias en cualquier documento para proteger los intereses de las partes en el desarrollo de cualquier actividad o servicio que prestemos, pero no son las únicas que existen y, en nuestros contratos, deberíamos incluir todas aquellas que contribuyan a una interpretación precisa y correcta de todos los extremos que contemplemos en nuestra actividad.

 

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